jueves, 14 de febrero de 2013

Sobre “San Valentín… Yo sé quién es Valentín”

COLUMNA DE OPINIÓN (NOELIS, 68 AÑOS)
"En respuesta a lo que escribió Lucas la semana pasada, quiero decir que yo sé quién es Valentín. Aún siendo una vieja de 68 años, sé que Valentín es un producto del mercado que debe llamarse así en honor al oportunista que lo inventó y a quien una sarta de... “enamorados” le rinden culto económico en nombre del amor. Heceme el favor, querido... tal cual este señor lo debe haber planeado, todos los años una tropa desbocada sale a comprar desde chocolates hasta productos de los más costosos, para satisfacer las necesidades afectivas de sus parejas. ¿Podés creer? El amor tiene lugar a festejo una vez al año y bien gracias, el resto de los días son insignificantes, y la cotidianeidad, que es la que permite construir una dupla sólida, queda obsoleta. ¿Dónde se ha visto semejante pavada? Aquí señores, en este mundo. Sépanlo: el amor también es una mercancía que podemos obtener con dinero o en caso contrario, perderlo si no le destinamos un monto determinado en este día taaaaan “especial”, porque no es cuestión de arreglar la situación con una florcita robada de un jardín, eh?… Todo se mide en función de los regalos: mientras más invertimos, más amamos… aquí eso de “la intención es lo que cuenta” no corre. Tampoco vale obsequiar amor, ¡¡¡si al amor ya lo tenemos!!! ¿Para qué queremos más amor? Si lo que nos hace falta es un anillo, o un vestido, o un collar, o un celular, o un auto… ¡¡¡Salí de acá con el amor!!! Si no me lo puedo poner, ni me deja ningún beneficio que se pueda mostrar. 
Ahora... ¿No les parece que se han desvirtuado un poquito las cosas? Esto es como los que se casan y se preocupan más por la fiesta que por la unión de por vida; además, el estrés de que todo salga bien es tan grande que los novios no ven las horas de que pase de una buena vez, porque las novias están histéricas. 
El amor no se llama San Valentín se llama amor y punto. En el último de los casos lleva el nombre de la persona que elegimos tener al lado, en la que depositamos nuestro afecto, y no se festeja el 14 de febrero, se festeja cuando se lo merece y también se padece. ¿O creen que todo es rosa? ¡De ninguna manera! Hay momentos en los que pensar en un festejo agobia más que una crisis, hay momentos en lo que no se puede festejar porque no hay ganas de hacerlo, sea 14 de febrero o 2 de otoño. Basta de querer hacer una réplica de las novelas con nuestras vidas, esos amores no existen, no tienen lugar en la realidad y por eso están donde están: en la tele, en un mundo de fantasía. Los amores que conviven con nosotros, los tangibles, los reales, son aún mejores que los novelescos. ¿Por qué? Porque sobreviven a pesar de no ser rosados, porque no son “ideales” y siguen teniendo vigencia, porque van más allá de un festejo o un regalo, porque siguen en pie con lo bueno y con lo malo, esos son amores de verdad. Basta de aspirar a cuentos de hadas en los que las cosas salen siempre bien, el amor se hace fuerte con lo bello y con lo que no lo es tanto... si todo fuera fácil, lo construido sería débil, efímero y aburrido. ¿Cómo reconocer la alegría si nunca hemos sentido la tristeza? Las victorias tienen un sabor especial cuando nos ha costado conseguirlas. Hay que hacerse amigo de la cotidianeidad y no sentirla como un enemigo, porque si nos aburrimos o si nos dejamos de querer, no es culpa de ella sino de nosotros como pareja. Habrá momentos de éxtasis ilimitado y de llanura pampeana, también… eso es el amor, elegir a alguien como viene de fábrica, sin necesidad de resignarnos a eso, solo aceptando que nos hemos enamorado del combo y quizás al cambiarlo, ya no nos guste tanto… he dicho".
NOELIS, ARCHIVO: 14/02/09

viernes, 31 de agosto de 2012

Para los que gozan de sus viejos a los 30...

Escuchando una tremenda banda: QUEEN y tomando una cerveza hoy, viernes a la tardecita, me puse a pensar, un tanto melancólica, en que a mi papá le gustaba esta banda. De ahí salté a otro pensamiento que me llevó a plantearme la cantidad de cosas que no pude compartir con él. De repente, reflexiono sobre cómo sería escuchar ésto a su lado y las charlas que podríamos tener. Se me ocurren un montón de preguntas para hacerle y no tengo más que dudas, porque en realidad, se murió cuando yo todavía era muy pendeja y no veía el mundo como lo hago ahora, ni siquiera tomaba birra por esos tiempos.
Y sigo pensando, entonces, en que la cagada de que se te muera tu viejo a temprana edad es esa: la falta de charlas con birras y música de por medio, para conocerlo un poco más. Cuando se dan este tipo de situaciones, me doy cuenta de todo lo que no le pregunté y no por boluda, sino porque todavía no era la hora de hacerlo y el maldito tiempo o destino, nos jugó una mala pasada. No pudimos hacerlo y lo lamento muchísimo... más de lo que quisiera. Y veo a todos los que tienen la posibilidad que yo no tuve y es genial escuchar esas conversaciones y participar de esos momentos.
Mi papá se murió cuando yo tenía mis 22 años focalizados en ser una buena madre, porque por esa época Fran tenía 3. Así que imaginen, con una emancipación temprana a los 19, un par de visitas en la semana y otras durante los findes, el tiempo pasó muy rápido para algunas cosas y muy lento para otras.
No puedo evitar entonces, ponerme nostálgicamente nostálgica en ocasiones como esta, en las que la música es un transporte directo hacia los recuerdos de algo que nunca sucedió. Y me vuelvo a preguntar cómo hubiera sido escuchar QUEEN o THE BEATLES con él. Entonces, recurro a mi mamá y le pregunto algunos datos pero, inevitablemente, no es lo mismo, porque no sé muchas cosas y lloro, y pienso en decirle a todos los muuuuuuy afortunados que gozan de sus viejos a los 30 que lo aprovechen a full!!!! 
Cuando se van dejan un vacío tremendo, que es más tremendo aún si han quedado momentos por compartir o charlas por tener.
Ninguna diferencia es tan grande como para desaprovechar ese vínculo tan primario como esencial, ninguna pelea o discución está carente de solución y es tristísimo encontrarse un viernes a la tardecita escuchando la música que a él le gustaba y sólo poder pensar en todo lo que nos faltó por vivir. 
A mí, el tiempo no me dió una tregua, pero aquellos que sí gozaron y gozan de ella, en serio, no la dejen pasar, porque después si que no hay vuelta atrás... ni siquiera los sueños te dan esa tregua.
Y extrañar eso que nunca va a suceder, es la peor parte de haberlo perdido...


Si en algún lado estás, pa... ¿Alguna vez viste a QUEEN en vivo?

viernes, 24 de agosto de 2012

Los sueños y las metas...

"¿Cuándo vas a volver a escribir en el blog?" Me preguntaba una mina que nada que ver en un sueño, y yo le daba toda una explicación de por qué no lo hacía, que estaba ocupada en otras cosas, que no tenía tiempo ni se me ocurría nada para escribir... hasta que le dije: "en realidad podría escribir sobre esto de por qué no escribo o, al menos, así podría comenzar..." Y fue tan real el sueño, que lo tuve que evocar como tal para darme cuenta de que era imposible que esa mina me preguntara semejante cosa, ya que nunca lo había leido o yo nunca me enteré de que lo hiciera.
En fin, de repente acá estoy, escuchando "Friday i'm in love", viendo por la ventana el espantoso día nublado, añorando el calorcito de ayer y preguntándome si escribo sobre los sueños o sobre lo bien que me hace la proximidad del verano. Y automáticamente se me ocurre hablar de lo que cuesta estar en donde uno quiere estar, pero de lo satisfactorio que es caminar hacia allí, sabiendo que pueden darse pequeños pasos que te acercan a tus objetivos. Cuesta, claro que si, pero si seguis remando algún redito te llega tarde o temprano. Y que lindo es cuando miras para atrás y ves que has conseguido algunas cosas, y cuando miras para adelante y no te asustás tanto, ni te desesperas, porque sabes que sos capaz de llegar a tus metas. El secreto, me parece, es no abatatarse, ir de a poco, hacer una cosa por vez, porque todo junto no se puede, te dispersa, te agota y terminas abandonando lo que sea que emprendiste.
Al final terminé escribiendo cualquier cosa, "brainstorming" si los hay, y contrariamente a lo que profesa mi oficio me he dejado llevar sin saber el final de esto, es decir, sin saber a dónde voy. Lo bueno es que esto es sólo un texto corto y no pasa nada si no sé a donde voy, porque está ligado al ocio y no al trabajo.
En cambio, es bien sabido que cuando uno escribe un guión, como en la vida misma, si no sabe hacia donde va está frito. Puede haber tantos caminos ha tomar como finales a escribir y si uno no elige uno de antemano puede estar años dándole vueltas a la misma cosa... y no es joda, eh?? Entonces, lo primero es visualizar el objetivo y después se empieza a contar la historia, el cómo se llega hasta ahí. Y en ese aspecto, es mucho más fácil porque todo lo que se escribe conduce de una manera u otra a alcanzar el descenlace de la historia. Nada de lo que está escrito está escrito porque sí, todos los caminos conducen a esa Roma que nos imaginamos desde un primer momento y así es como tiene que ser. Aún lo que parezca sin sentido tiene sentido al final y eso se ve justo ahí, en donde todo termina. 
La vida es como un guión o cada meta que nos proponemos lo es... si uno sabe el final al que quiere llegar se imagina la pelicula justa para hacerlo y no se distrae en el camino. Es difícil, sí, pero mientras más ejercicio se realiza, mejor se hace con el correr del tiempo y es muuuuy gratificante.

Bue, aparentemente me fui por las ramas, pero como todo tiene que ver con todo y algo estoy aprendiendo sobre este oficio de llegar a los finales, no es casualidad que a partir de un sueño en el que me cuestionaban por qué no escribía más en el blog, hoy esté terminando un texto que en breve será publicado. Evidentemente, esa era mi pequeña meta del día y la doy por concluida... :) 

 















-“Minino de Cheshire, ¿podrias decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?”
-“Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar” - dijo el Gato.
-“No me importa mucho el sitio…” -dijo Alicia.
-“Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes” - dijo el Gato.

lunes, 23 de julio de 2012

¿DISCUTIR O PELEAR?

Si uno sacara la cuenta de la cantidad de veces que ha utilizado las palabras DISCUTIR y PELEAR como si fueran sinónimos, y a su vez, la cantidad de veces que se ha reflexionado sobre el real significado de cada una, la balanza se inclinaría inequívoca y abruptamente hacia lo primero y en detrimento de lo segundo.
Para mí, la una y la otra se diferencian, primordialmente, en que con una se CONSTRUYE y con la otra se DESTRUYE. Pero para ir más al fondo de esta apreciación mía, me remontaré a los inicios de la humanidad, allí por dónde el hombre comenzaba a utilizar la palabra......... na na, no me voy a ir tanto, nomás me quedo en este tiempo para darle un marco más actual a la cosa.

Reflexionemos: ¿cuántas veces uno encara una "discusión" con el objetivo de llegar a un acuerdo y cuántas lo hace con el fin de herir al otro manifestando los pareceres propios a través de un monólogo sordo, desatinado y ciego? Ahora... ¿se es consiente de esta segunda manera de hablar? Yo creo que a veces sí y otras no, ambas peligrosas y nocivas por igual. La primera, porque es bien al pedo y en nombre de la famosa frase "por lo menos se lo dije y me descargué" se dicen cosas que, lejos de llevarte a buen puerto, empeoran la situación. La segunda (quizás peor), es una verdadera cagada (en criollo para que todos lo entiendan) porque implica que ni siquiera nos hemos puesto a reflexionar sobre cuál es el verdadero fin de una discusión y con ese criterio, las cosas se nos van de las manos y terminamos diciendo barbaridades que nos alejan aún más de la persona con la que estamos en "conflicto".

Dicho esto me pregunto: ¿cuán sinceros somos a la hora de hablar con alguien? ¿Realmente queremos arreglar las cosas o simplemente vamos a pelear para ver quién tiene la razón en todo esto? Este es un punto clave que, para mí, marca la diferencia entre DISCUTIR y PELEAR. 
Cuando se discute, se intenta construir para conservar la relación, para solucionar algún problema (siempre los hay) o pulir asperezas. El objetivo es escuchar la postura del otro y expresar la propia sin calenturas, sin enojos y dejando el EGO en el freezer para que no salte como gato enjaulado (o cascoteado) cuando el otro dice algo que no nos gusta demasiado. Y ese es otro punto: durante una discusión, lo más probable es que nos digan cosas que no nos gusta escuchar, lo cual no significa un ataque (y no debe tomarse como tal), sino que es la mera expresión de algo que no contribuye en nada a la relación. Se plantea como un problema que, lejos de sumar, resta y que simplemente hay que solucionar a través de la palabra bien intencionada.
Cuando se pelea, en cambio, el diálogo se torna trunco teñido por el deseo y la avaricia de tener la derecha o la razón a cualquier precio. Ahí es cuando las cosas se ponen feas, las palabras brotan cual lava caliente de un volcán que erupciona sin medir las consecuencias y sin pensar que la persona que tenemos en frente, probablemente es un ser querido con el cual hemos tenido el infortunio de no hablar las cuestiones en su debido momento y forma, lo que nos ha llevado a un mal entendimiento que aumenta las asperezas y disminuye las posibilidades de limarlas pacíficamente.

Dicho esto entonces, pienso: que las relaciones afectivas todas, no son de color rosa y, en ciertas ocasiones, necesitan un ajuste de tornillos para encausarse. Por eso, lo mejor es siempre hablar y plantear los problemas a medida que se vayan presentando, sin dejar que pase el tiempo para evitar un posterior decálogo de historicismo absurdo que nunca se dice de buena manera y sólo sirve para empeorar la coyuntura. La palabra está para eso y tenemos la obligación de hacer con ella un uso correcto y concienzudo, es la única manera que existe de hacer que la comunicación sea fructífera, constructiva y certera. Porque, si bien las relaciones no son color de rosa, tampoco son negras, pongamos nuestro granito de arena para que al menos vayamos del oscuro al claro y no viceversa.

viernes, 22 de junio de 2012

“Los domingos sirven para reventar como un sapo”



Los domingos sirven para reventar como un sapo y lo digo literalmente. 

No sé cómo reventarán los sapos (no tuve la dicha de ver a ninguno), pero me imagino que los estados a los que uno llega en determinados domingos, debe asemejarse bastante. La “reventada” puede ser producto de alguna causa particular, de la combinación de dos o más, o de la confluencia de todas. 

Para empezar a enumerar, voy a hablar de la más común: COMER COMO ANIMALES todo tipo de alimentos (nocivos en su mayoría) hasta quedar inmóviles, panza arriba y listos para esperar la muerte (que si viniera a buscarnos, necesitaría una grúa para remolcar semejante bola de kilos).
Acostumbrados a una alimentación precaria durante la semana (arroz, fideos, panchos y pizza), muy poco elaborada, repetitiva, escasa y a las apuradas, los domingos en familia son concebidos como una revancha. Las madres, tías o abuelas nos esperan con banquetes desproporcionados en cantidad y calidad, con una variedad de ensueño y decididas a emplear cualquier tipo de artilugio si venimos cortos de hambre (no aceptan un “no” ni por casualidad). Entre frases como: “Nena, proba ésto y ésto y esto”, “Comeeeeeeeeeeete el último pedacito” o “Te hice la comida que tanto te gusta”, vamos de una fuente a la otra como si se tratara de un torneo con postas en el que, obviamente, gana el que pasa por todas, aún cuando en las últimas ya le cuesta respirar. Solo está permitido tomar gaseosa, razón por la cual la hinchazón se hace cada vez más y más pronunciada. Ni mencionar los mates que vienen después, acompañados de alguna/s torta/s y las sobras del almuerzo que exterminamos a la noche en nuestras respectivas casas.

Otra causa del “reventón”, está directamente relacionada con la característica propia de los domingos: SON UN BAJÓN. No solamente se puede reventar físicamente, emocionalmente… ¡¡¡también!!! No sé cual será el origen de ésto, pero el séptimo día es tristísimo y si estamos en invierno, peor. Encima en la tele no hay nada bueno para ver, te da fiaca salir a visitar amigos, dormís siestas eternas (varias durante el día), te ponés a rememorar viejas épocas con canciones nostalgiosas (porque uno es masoka masoka), te pinta la angustia oral y seguís comiendo… se te hace laaaaaaaaaaargo el día y terminas reventándote la cabeza contra la pared porque no te queda otra, es el paso obligado. 

Otra causa, un clásico: EL DESCOQUE DEL SÁBADO POR LA NOCHE. Si saliste la noche anterior y el domingo te agarró en tu casa con resaca y solo, sin nadie que te haga un miserable tesito o te de apoyo logístico mientras te desarmás en el baño… eso si que es feo. Te dormís con el mundo patas para arriba y te despertás igual, tomás coraje (solo coraje, porque ni el agua pasa) y repasás en tu cabeza el recorrido que hay de la cama hasta el baño, dándote fuerzas y pensando que “Vos podés, vos podés”. Te sentás en la cama (ya es un gran paso), aguantás un rato ahí viendo que onda, bajás las piernas y el frío del piso apura los trámites, salís corriendo al baño y llegás jugadísimo. Puede que toda esa serie de acciones no te salga de una, pero es normal e intentás no desmoralizarte ante los intentos fallidos. Volvés a la cama arranstrándote, transpiración a full y frío, mucho frío (sudor helado, ay ay ay ay), te metés de nuevo entre las sábanas, pero sólo por unos instantes, porque vas a repetir el recorrido tantas veces como sea necesario y usualmente la cantidad no baja de las 6 o 7. Mientras tanto, despotricás contra el domingo, la cerveza, el fernet, la soledad, el Alikal que no funciona, el Biletan Encimático que te olvidaste de tomar la noche anterior, contra el frío, contra el calor, contra la soledad de nuevo y así te pasas un domingo del demonio, postrado en la cama y pensando como coño vas a hacer al día siguiente para ir a laburar.

Los domingos solo sirven para que uno reviente como sapo. Alguien tendría que haberle avisado al “fierita” que en el séptimo día uno no descansa, sino que se cansa más que cualquier otro día de la semana, porque se la pasa tejiendo melancolías en medio de una oralidad desaforada.
Ante sala de los lunes, post sábados de furia, el domingo sirve para que reventemos como sapos, habrá que cuidarse de no salpicar tanta m……………….

martes, 11 de octubre de 2011

Estar enamorado: el idilio

El idilio, entre otras cosas (para mí), es un estado de desequilibrio total. Me dí cuenta de eso una de esas tardes en las que me puse a hablar conmigo misma y pensé: cuando uno comienza una relación de pareja, atraviesa varios estados, entre ellos, el idilio, que parece la cosa más increíble y placentera del mundo. Pero, ¡qué paradoja!, pensé. ¿Por qué? Porque es uno de los pocos estadios del ser humano en los que se es com-ple-ta-men-te feliz, atravesando un proceso crítico y desequilibrado.
Explico: durante el idilio, toda nuestra atención, afecto, libido, energía (o como quieran llamarle), está puesta al servicio del amor hacia una sola persona. Pensamos en él, sentimos por él, esperamos por él, deseamos por él, etc. por él. Entonces vale decir, que todo el resto de las cosas de nuestras vidas (trabajo, amigos, familia, mascota, comida, tooooooooooodo) sufre un retiro momentáneo de energía que se deposita en lo anteriormente citado: él. ¿Quién no ha llegado tarde al trabajo por una trasnochada de amor? ¿Quién no ha plantado a un amigo (con las debidas disculpas, por supuesto) por una cita con ESE amor? ¿Quién no ha olvidado (adrede) un turno con el dentista por seguir compartiendo una tarde de pasión? ¿Quién no se ha ausentado de una cena familiar a cambio de un momento a la luz de las velas? ¡¡¡¿¿¿Quién NO???!!! Por lo cual, es correcto decir que todo se desequilibra por un desbalanceado manejo de la atención/energía que cada uno le da a cada componente de la vida, poniéndola toda al servicio de un solo factor: el idilio del amor. Bien, hasta ahí, todos felices con el quilombo (sarna con gusto no pica), pero miren lo que comienza a suceder con el paso del tiempo...
Cada parte de la vida retorna de a poco al lugar de importancia que le corresponde, por una devolución natural de la energía que una vez le fue sustraída. El orden natural de las cosas se reestablece y la atención vuelve a donde tiene que volver, es decir, todo vuelve a equilibrase con el desvanecimiento progresivo de ese factor que generó una especie de crisis: el idilio. Y fíjense, cuando las cosas vuelven a la normalidad, el orden se equilibra y le damos a la relación sólo la cuota de energía que le corresponde (ni más, ni menos), es cuando entramos en pánico. "Que ya no me amas como antes", "Antes querías estar conmigo, no con tus amigos", "Ahora te dormís y no........plin, plin". Frases como estas rondan por nuestra cabecita justo cuando las cosas deberían darse al revés. La lógica versa que en un estado de equilibrio el ser está en plenitud, pero con el amor parece suceder lo contrario: la armonía aburre y desespera. En consecuencia, esa tarde en la que hablé conmigo misma, me dije: "El idilio es una mierda". Nos confunde, nos deja tontos y susceptibles, nos engaña y nos nubla la visión.
Por eso, quizás no haya que pretender un enamoramiento eterno, porque es poco productivo y nos paraliza, no nos deja ver la importancia que tienen los demás componentes de la vida y encima, nos entristece que el orden natural de las cosas se reestablezca... muy loco. Cada cosa en su lugar, che. Dejemos de ser infelices por algo que se da como se tiene que dar, porque además, después del idilio viene la maravillosa etapa en la que reafirmamos nuestro amor por el otro, cuando nos damos cuenta de que lo natural es compartir ciertos momentos y no todos, entendiendo que la magia radica en lo cotidiano, lo pasivo, lo ordinario... en el equilibrio de estar juntos, cada cual en lo suyo, sabiendo que estás ahí para amarnos cuando tengamos ganas.

Te quiero mucho...

Dedicado a mi compañero de la vida.

lunes, 4 de julio de 2011

GRUPO PLAZA: un monopolio que perjudica a los pasajeros

Que dejen de tomarnos por idiotas.

Bien sabido es, que desde hace unos años el precio de los pasajes para viajar a medias y largas distancias ha aumentado considerablemente, cada dos meses. Hoy, un pasaje en un coche Semicama, desde Villa María hasta Buenos Aires (Capital Federal) tiene un costo de $175. Pero el motivo de este escrito no es poner en evidencia sólo el aumento en los precios, sino también, el decaimiento en la calidad del servicio que se ofrece a los viajeros.

Desde que el GRUPO PLAZA ha monopolizado casi todas las líneas de transporte, la calidad ha disminuido de una forma irrespetuosa. Actualmente, casi todas las empresas que trasladan pasajeros hasta Buenos Aires ofertan a los clientes los servicios propios y los de las otras, que antiguamente, eran de la "competencia". Por ejemplo, si vamos a una boletería de CHEVALLIER, no sólo nos ofrecen viajar en los coches y horarios propios de esta empresa sino además, en los de ENCON, FLECHA BUS, MERCOBUS, PLUS ULTRA, URQUIZA y SIERRAS DE CÓRDOBA. Y lo mismo sucede si nos dirigimos a cualquiera de los puntos de venta de dichas empresas: todas venden todo. Sólo EL PRÁCTICO, ha quedado fuera de este grupo de transporte y es por eso que se diferencia de todo el resto en cuanto a calidad.

Si se dirigen a la página del GRUPO PLAZA, podrán ver que el detalle de las comodidades que ofrece es engañoso: los coches son viejos y sucios, no cumplen con las normas de salubridad y confort, no dan a los pasajeros un snak, los asientos están rotos, las unidades no salen a horario y exceden la velocidad máxima permitida.

El domingo 3 de julio, yo tenía pasaje en un servicio Semicama de la empresa Plus Ultra para viajar a Retiro (Buenos Aires), cuyo costo era de $175. El horario de partida estaba pactado para las 23:45 hs y debía llegar a destino a las 6:40 hs del día siguiente. Viajaba acompañada por dos personas más, por lo que elegí tres asientos que aparecían en el plano de la computadora alineados, uno al lado del otro. Los tres números pertenecían en teoría, a la anteúltima fila de la planta de arriba.

La experiencia que viví fue muy diferente a la que me prometieron. El colectivo llegó a las 00: 35 hs (con casi una hora de atraso) y en la boletería de Plus Ultra, el empleado de turno (un gordito, morochito y con anteojos), se fastidió cuando le pedí que me dijera la verdad sobre el atraso. Yo quería saber cuánto iba a demorarse realmente, para tener la opción de irme a esperar a otro lado porque hacerlo en la terminal con 2º bajo cero no era un buen plan. Me dijo que venía con quince minutos de atraso y entonces, esperamos allí. Como ya saben, no fueron 15 minutos y terminamos helados.

Finalmente, llegó la unidad de transporte (COCHE Nº 1770 de PLUS ULTRA): una verdadera chatarra. Tuvimos que subir por la puerta del chofer, porque la otra estaba rota. Si, rota, inhabilitada, CLAUSURADA. Le habían puesto cinta y unos cartones para que no se filtrara el aire (en la foto de abajo podrán verla). Cuando subimos el panorama fue peor aún: nuestros asientos estaban ocupados por gente que debía viajar en el piso de abajo, y que había sido cambiada de lugar debido al desperfecto de la puerta. La numeración de los asientos no se correspondía a la que yo había visto en el panel de la computadora, y es más, uno de los números no aparecía en ningún lado porque las dos últimas filas del coche no estaban numeradas. Le preguntamos al chofer en dónde debía ubicarse el que había quedado colgado y simplemente dijo: “en cualquier lado”. La unidad estaba sucia, mi asiento no se reclinaba, entraba aire frío desde afuera y encima nos mataron con el aire acondicionado. De más está decir que llegamos a Buenos Aires con una hora de atraso. Pregunta: ¿Para eso pagamos $175? o ¿Ese tipo de servicio vale $175? No me jodan.

Nos están tomando por idiotas y nadie dice nada. El costo del servicio aumenta y la calidad baja raudamente porque no invierten en ningún tipo de mejora. Los coches son un asco. ¿No es hora de que hagamos valer nuestros derechos?

No viajemos más en ninguna empresa del Grupo Plaza: ni en MERCOBUS, PLUS ULTRA, URQUIZA, CHEVALLIER, SIERRAS DE CÓRDOBA O ENCON.

¿Y en qué viajamos? En EL PRÁCTICO. Hay dos servicios de esta empresa que viajan a Buenos Aires, en los que se ofrece al viajero una bandeja con 2 sandwiches, un alfajor y una gaseosa. Son dos coches Semicama, uno sale a las 21:30 hs y el otro a las 22:15 hs. Esos servicios son buenísimos, pero hay que sacar los pasajes con anticipación para conseguir un lugar. Como verán, todavía queda una alternativa excelente y más económica antes de elegir un servicio Cama.

Perdonen mi fanatismo, pero estoy cansada de que me tomen por idiota. Contribuyan junto conmigo para que dejen de cagarse en los clientes. Difundan esto y en lo posible, no viajen en estas empresas. Por algún lado se empieza, ¿no?. Quién sabe, quizás logremos algún cambio.

Esta es la foto del colectivo con la puerta rota

NOTA: el Grupo Plaza está en la mira. Consulten esta página y entérense de más irregularidades.

viernes, 17 de junio de 2011

Ponele buena onda al período menstrual....... ¡¿Me estás jodiendo?!

Tiempo atrás, hablando con una amiga de "esos" días que se presentan una vez al mes, me dijo lo siguiente:
- Aprovechálos para percibir aquello que no podés ver o sentir el resto de los días. Pero concentráte en las cosas buenas, no en las malas.

Explico: las apreciaciones que yo le planteaba en relación al período menstrual (para ser clara), de ahora en más llamado P. M. (no tiene nada que ver con el uso horario, Post Mediodía, sería más correcto relacionarlo con Post Mortem) eran, por ejemplo:

- Me afecta todo y veo todo negro.
- Estoy triste, llorona y/o malhumorada.
- Nada me viene bien (si me dijo, porque me dijo - si no me dijo, porque no me dijo). O sea, Síndrome Gata Flora.
- Lo que no me molesta el resto del mes, en esos días puede ser letal.
- Etc., etc., etc.

Entonces, ella me dijo lo que me dijo. Yo lo intenté... juro que lo intenté, pero no me salió. De esa conversación a esta parte, pasaron cuatro meses y todavía, nada. Tuve tiempo de poner en práctica su filosofía y no me dio resultado.

Cuestión que me estoy desesperando, porque no puedo ser tan bruta o tan ciega o tan boluda, como para no ver "eso" que ella dice que tengo que ver. El tema es que no me sale, no me sale. En este lapso no he podido sacarle partido al P. M., más bien, él me ha sacado partido a mí. Hasta he llegado a pensar que P. M. es una entidad con vida propia, que se alimenta de mi quilombo mental y emocional, que se divierte INsanamente, que me lo hace a propósito, que se me caga de risa en la cara y que mientras mi inestabilidad aumenta, él se siente mejor y me la pone doblada.
¿Por qué mierda P. M. viene con ese PLUS? ¿Alguien me lo puede explicar? ¿No basta con que estemos una vez al mes imposibilitadas de gar_ _ar como Dios manda, de hacer ejercicio sin pensar en un desborde o de tener que clavarnos (literalmente) un tampón para meternos a una pileta? ¿No alcanza la incomodidad física de esos días, no es tortura suficiente acaso? ¿Cuál es la necesidad de sumarle tooooooooooooda esa angustia? Te afecta física y psicológicamente.... NO HAY DERECHO!!!!!!!!!!!!! ¿Cómo hago para verle el lado bueno, me querés decir??? Me hincho tanto que parezco un sapo, no me prenden los pantalones (no confundan gordura con hinchazón), los pies son dos empanadas, tengo gases (ahí fui fina)... se me va la vida en glóbulos rojos!!!
Lo único que me pone contenta cuando veo esa puta "manchita" que avisa su llegada, es que al menos, no tengo la cocina llena de humo. Obviamente, esa alegría se evapora a los 15 segundos, cuando la "manchita" se transforma en: tener que salir cagando a comprar toallitas, bancarme el bodoque ese ahí abajo, los dolores propios y la consecuente pastillita analgésica, el tener que sentarme con cuidado y levantarme de la silla con el miedo inminente de encontrar una "manchita" (que no es el líquido azul de las propagandas) en el almohadoncito. ¡¡¡Por Dios!!!! ¿A quién se le ocurrió esto??? ¿Quién fue el hijo de puta? ¿O quién fue la hija de puta que le cagó la vida al hijo de puta que diseñó este sistema a modo de venganza?? ¿Por qué mierda tenemos que pagar TODAS la cagada que se mandó una sola mina??????????? ¡¡¡¡NO HAY DERECHO, en serio, NO HAY DERECHO!!!!!

No tenés ganas de salir, no tenés ganas de co_ er, no tenés ganas de levantarte, no tenés ganas de caminar. Que te sobrepongas es otra historia: "A mí no me va a ganar esta mierda". Y salís a bailar, y co-es, y caminás, hacés gimnasia, pero... lo disfrutás????? NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! ¿Cuál es el lado bueno? Por favor, que alguien me lo explique de nuevo. No le veo la gracia, no se la veo. Si por mí fuera, me la pasaría esa semana adentro de mi casa, sola, comiendo como una vaca y llorando hasta desangrarme. Y aclaro sola, porque los demás no tienen por qué bancarse mi condición de mujer histérica, pero como no vivo sola, se la morfan y entonces.......... soy una loca, insoportable, "no sabés lo que querés", "estás insufrible", puteo, no hablo... ni yo me aguanto.
Si pudiera, dejaría depositado mi cuerpo en algún lugar lejano y volvería a buscarlo al final del ciclo. Estaría bueno, no?? "Acá te lo dejo, avisame cuando esté listo, si?". Después, te lo ponés de nuevo y salís chocha, liviana, como si no hubiera sucedido nunca. Te tomás unas mini vacaciones en el éter, cumplís tu sueño de volar y no le jodés la existencia a nadie. Una verdadera utopía. Imaginate que no habría histeria en el mundo, los hombres estarían felices, las mujeres también, el transporte público andaría mejor, todos los choferes de buen humor, la gente te atendería bien en los supermercados, nadie te querría chocar con el auto, todos cordiales y en paz, no existirían las guerras!!!!! No me digás que no sería un mundo ideal.

La cuestión es que nadie lo entiende, salvo VOS, que estás del otro lado y buscando en Internet un remedio para la angustia menstrual, encontraste esto. Que suerte la tuya. Igual, seguro que te sentís mejor porque ahora sabés que no estás loca ni sos una anormal, como te dijeron tu novio y tu jefe. No estás sola en el mundo, sabélo. Gracias a Dios hay miles y miles de mujeres en esta galaxia que están sufriendo como vos. Unas retorciéndose del dolor, otras agarrándose a las piñas con el carnicero y otras, caminando por la peatonal con un buzo atado a la cintura para tapar el tremendo manchón alcahuete que se vislumbra en el pantalón. Por eso, amiga, hermana, compatriota, camarada, cada vez que te sientas un bicho raro y sangriento, pensá en todas esas boludas que están en la misma o que andan con una toallita en la cartera porque tarde o temprano van a estar en la misma, por una cuestión biológica y maliciosa. Y si eso no te alcanza, si no sana tu dolencia, pensá en las conchudas que cogieron sin forro con un tipo que conocieron en el boliche y están deseando por primera vez en la vida ver esa "manchita" en la bombacha que anuncia la llegada de eso que tanto odiaron alguna vez.


jueves, 5 de mayo de 2011

Lucas habla sobre "Los que la ligamos de arriba"


¿Qué debemos hacer cuando nos acusan de algo que no hicimos y encima, el culpable está del lado de los acusadores mirándonos y suplicando silencio con los ojos? Anoche me pasó algo muy loco, procedo a contarlo: eran las doce y media, yo estaba acostado mirando tele, a punto de caer en un sueño profundo, cuando de repente y muy sigilosamente, entró mi papá al dormitorio y me dijo:

- Lucas… me tenés que hacer un favor, pero tu mamá no se tiene que enterar…
Las palabras que dijo y el tono que usó, más que a “favor” sonaron a amenaza, y en una fracción de segundos me vi obligado a acceder al pedido sin conocer aún, de que se trataba todo el asunto. Medio que no me dejó opción, o al menos yo sentí eso con la frase clave “me TENÉS que hacer un favor”. La situación continuó con la descripción del pedido:


- ¿Viste que el sábado que viene se casa Raulito? El pibe nuevo de mi trabajo…
- Aha…
- Con tu mamá estamos invitados…
- Aha…
- Bueno, hay que hacerle una despedida de soltero…
- Aha…
- Y me encargaron a mí la organización de la fiesta…
- Aha…
- Y acá es donde entrarías en acción vos…
- ¿Yo? ¿Por? ¿Querés que me cuente un par de chistes? Ja ja ja…
- No, pavo… necesito que me ayudes a buscar la “frutillita del postre”, el “broche de oro”, la “joyita de la noche”… ¿Entendés?
- No…
- Una mina!!! Necesito que me ayudes a buscar una mina… una de esas que bailan y animan las fiestitas… ¿Entendés ahora? ¿O te lo tengo que escribir?

“Uhhhhhhhhhh”, pensé, “mi vieja me va a matar”. Estaba en una encrucijada casi de vida o muerte, pero por esa cosa de “padre e hijo”, me pareció una forrada decirle que no… y acepté.

- Bue, decime que tengo que hacer.
- ¡Grande, Luquita! Yo sabía que no me ibas a dejar solo en ésta… hijo ‘e trigre me saliste…

Sacó del bolsillo una hoja de diario doblada y la desplegó ante mí. Tenía marcados un par de clasificados que decían (copia textual, fíjense en las mayúsculas, allí es dónde está puesto el énfasis en cada uno):

1- “SOLO PARA FOGOSOS, MOROCHA simpática – Masajista – Ex promotora COM-PLE-TI-TA” (pregunta: ¿Com-ple-ti-ta?)

2- “SOFIA: bikini open, bonita, JOVENCITA y elegante. Mucho placer, para hombres exigentes. Todo sin apuros. Cariñosa y lo más lindo: ESTRECHITA. Llamame y vas a ver”(pregunta: ¿Estrechita por donde?)

3- “AMIGUITAS CALIENTES. Sin apuros, te damos masajitos por el máximo placer hasta la última gota!!! Lindas, HIGIÉNICAS, fiesteras!!” (pregunta: ¿Higiénicas con olor a Espadol?)

4- “YASMÍN: MOROCHA, 100 65 98 (medidas). ESTUDIANTE. Solo para exigentes. ¿Vos te vas a animar a conocer el placer entre el cielo y la tierra?” (dos preguntas: ¿Estudiante, eso importa? ¿No será mucho placer? A no cagarse para cumplir expectativas, eh…)

- ¿Y, Luquita? ¿Cuál te parece mejor a vos?
- Y, que se yo, Alberto… la última me da intriga… Llamá a esa.
- Cómo “llamá” a esa… Vos la vas a llamar…
- ¿Yo? Tas loco vos… Dale, Alberto, dejate de joder.
- Dale, Luquita, es lo último que te pido… dale…

Otra vez, otra encrucijada… y de nuevo acepté. ¿Quién me manda a hacerme cargo de las boludeces de mi viejo? Fuimos silenciosos hasta el comedor con los clasificados en la mano, levanté el teléfono, marqué el número y me atendió “Yasmín”:

- (Voz sensual) ¿Hola?
- Hola, ¿Yasmín?
- Si, papito… ¿Qué puedo hacer por vos?
- ¿Por mí? Nada… es para mi papá…
- Sí, claro para tu papá…
- En serio, es para él…
- Si, si, bueno, no importa… ¿Qué quiere tu “papito”?

De bien que estábamos, lo veo a mi viejo que sale cagando para el patio y acto seguido, me engancha mi vieja, hablando con esta mina y con el diario marcado en la mano. “Soy boleta”, pensé y corté.

- ¡Pendejo de mierda! ¿Qué estás haciendo? ¡Te voy a matar! ¡Era para esto la plata que me pediste hoy, que zapatillas ni ocho cuartos! ¡Alberto! ¡Alberto, vení urgente!

Mi viejo apareció muy campante, haciéndose el boludo y preguntando “¿Qué pasa amor? ¿Por qué tantos gritos?" Mi vieja estaba indignada y mientras me daba con tres dedos en la cabeza a cada rato, explicaba desaforada ventilando los clasificados de un lado para el otro:

- ¡Mirá lo que está haciendo este pendejo, mirá! ¡Llamando a una loca de esas que salen en los clasificados de sexo! ¡Por Dios! ¡Que horror! ¡Decile algo, Alberto!

Mi viejo no tuvo otra opción (o al menos eso creyó él, porque ni se le cruzó por la cabeza desligarme de la culpa, todo lo contrario, se lavó las manos a lo Poncio Pilato) que la de cagarme a pedo como si fuera la última vez, para dejar contenta a mi mamá y para zafar sin dejar rastros de la situación. Yo me tuve que comer un garrón BIEN de ARRIBA, con el agravante de que me quitaron la plata destinada a las zapatillas y me sentenciaron a dos fines de semana sin salidas. Cómo son las cosas, no? Quince minutos antes, por esa cosa de “padre e hijo” yo le hice la gamba a mi viejo, pero cuando le tocó a él, la misma cosa de “padre e hijo” se le borró de la mente en un abrir y cerrar de ojos.
Moraleja: La cosa de “padre e hijo” no es razón suficiente para exponer el pellejo, porque los padres, a diferencia de los hijos, tienen una memoria muuuuuuuuuuy frágil.


jueves, 28 de abril de 2011

¿Qué nos pasó, man?

Escuché por ahí que no se puede rechazar lo que aún no te han ofrecido.
Parece una obviedad, pero... ¿Cuántas veces nos han preguntado de manera hipotética si tomaríamos un empleo "X" (elijan el que quieran, no quiero herir susceptibilidades), a lo cuál hemos contestado que "NO"? Pienso: Que fácil decir que NO a eso que aún no ha ocurrido. ¿Por qué será? ¿Estoy hilando muy fino? ¿Se debe a que uno sabe lo que NO quiere? Yo creo que es demasiado pretencioso, simplemente porque no hemos atravesado la situación en cuestión. Habría que ver ese momento en el que nos viene realmente la propuesta, habría que ver nuestra reacción.
Por otro lado, ¿Cuántas veces hemos desistido de presentarnos en algún lugar por temor al rechazo? ¿Qué es lo peor que nos podría pasar? Ser rechazados, que dicho sea de paso, es la única certeza que existe frente a una duda y para la cual (paradójicamente) no estamos preparados a pesar de anticiparnos a ella con el pensamiento. Le tememos a la negativa, nos quedamos en el mismo lugar ("mejor malo conocido que bueno por conocer", dicen) y... ¿Qué nos perdemos? Lo mejor que nos puede pasar: el "SI". La posibilidad de cambiar, de encontrar lo que buscamos.
Entonces, va de nuevo... ¿A qué le tenemos miedo? ¿Al SI o al NO?

Para pensarlo....

jueves, 31 de marzo de 2011

DEDICADO A MI ABUELA

NUESTROS ABUELOS

(MARTES 1 DE SEPTIEMBRE DE 2009)

La nueva, es que estoy cuidando a mi abuela. Acaba de tener una de esas cosas que le agarran a nuestros viejitos y necesita ayuda para hacer algunas actividades, por eso ahi estoy yo para hacer lo que es debido.
Supongo que voy a tener varias anécdotas que contar en este tiempo, porque estar con los abuelos todos los días, puede ser muuuuuuuuy interesante. Algunas veces te queman la cabeza y te dan ganas de matarlos, otras te cagas de la risa y otras te arrepentís de no haber hecho ésto antes.
Nuestros viejitos son entre otras cosas, un montón de historias para contar. No al pedo tienen ochenta y pico de años y ponerlos a hablar de su pasado puede resultar muy entretenido, sobre todo si son buenos narradores, como es el caso de Gloria, mi abuela.
La vieja, es la hermana mayor de cinco hermanos y la única que todavía pisa tierra firme. Viuda dos veces y madre de dos hijas y un hijo (mi viejo), a quien perdimos hace 6 años. Ya con esos datos, podrán deducir que no ha tenido una vida fácil. Desde muy joven tuvo que pelearla sola, porque si bien estaba casada con el padre de sus hijos, mi abuelo, el viejo era bastante particular y esa es una historia que les voy a contar en otra oportunidad. A lo que quiero llegar ahora, es a contarles que a pesar de que las cosas a veces no resultaron como ella esperaba, la vieja siguió firme como un roble y se bancó las adversidades de la vida como una duquesa... siempre para adelante.
A mi me resulta muy difícil de entender como es que después de haber pasado por las cosas que pasó, está tan llena de ganas de vivir. Y lo digo realmente asombrada, porque creo que yo no me lo hubiera bancado de la misma manera. Hoy, y teniendo en cuenta de que me quejo por tantas pelotudeces, escuchar las historias de mi abuela me hace acordar a esas películas requetecontra dramáticas o al menos me hace sentir lo mismo que siento cuando las miro: son historias tan lejanas a la realidad que vivo, que me da la impresión de que son inventadas, de que no pudieron ocurrir de verdad, porque de ser así... ¿Cómo mierda se lo bancó???? Y llego a la humilde conclusión de que soy una maricona, una pendeja (cada vez más grandecita) que más de una vez se queja de lleno y que a diferencia de mi abuela, la vida no me ha cacheteado tanto. Las trompadas de la vida son las que te hacen apreciarla, porque empezas a comprender y a valorar los buenos momentos. Disfrutas lo que tenés que disfrutar y lloras lo que tenés que llorar, ni más ni menos. Problemas son los que tenés que resolver y no los que te esforzas por inventar; los que te sorprenden de verdad y te obligan a moverte; problemas son los que te llevan a límites insospechados y te empujan a salir adelante... Esa clase de problemas son los que hicieron de mi abuela, una mujer con ganas de seguir viva y un ejemplo a seguir.
Sepan disculpar mi fanatismo, pero esta mujer me parece una especie en extinción digna de ser aprendida, porque no hay día en el que una palabra de afecto o una broma, no le cambie el mal humor con el que se levantó; porque está dispuesta a recibir los cambios y aprende a convivir en paz con ellos; porque se esfuerza por estar siempre mejor; porque pocas cosas la han tirado a llorar en una cama días y días; porque te pinta la mejor cuando le pedís un consejo; y porque con 82 años, todavía sale a caminar sin rumbo alguno, solo por disfrutar del día y viaja 600 km al mes, en colectivo, para visitar a sus hijas.


(JUEVES 31 DE MARZO DEL 2011)


Hoy, rindo un nuevo homenaje a una grosa con la que ya no tendré el gusto de compartir tiempo en esta tierra. Se ha ido a no se dónde, pero espero que se haya encontrado con mi viejo y estén felices por eso.
Buena suerte vieja. Desde aquí, un abrazo grande.

viernes, 11 de febrero de 2011

PONELE ONDA!!!!

Siempre hay dos (o más) maneras de ver las cosas:

OPCIÓN 1

JULIA dice: "Me levanté a las diez, cagada de frío por el viento de mierda que entraba por la ventana. Me hice la leche pero no tenía leche así que tomé un café negro que me pateó el estómago. Entré a Internet y como mi computadora tiene complejo de cafetera, tardó mil años en cargar la puta página, entonces limpié el quilombo que había dejado la noche anterior en la puta mesa. Se terminó de cargar la dichosa página para la que estoy laburando desde mi casa, escribiendo mierdas tales como: "Conquistar a tu suegra", "Aprender a besar" o "Dejar de tirarse pedos". Escribí más de 10, se me secó la bocha por tanta pelotudés y me puse a sacar cuentas de cuánto me toca cobrar el mes que viene. No sé si me equivoqué o qué, pero me dio una suma del orto que no me alcanza ni para los putos cigarrillos. Dudé, hasta que recordé que me pagan una bosta por lo que estoy haciendo y bauticé de hijo de puta hasta al mismísimo Papa. A todo esto el reloj marcaba las dos y media de la tarde, yo tenía una bola de amargura en el estómago y nada de hambre. El jodido sol de esa hora me calentó la casa y como el presupuesto no me da para pagar la putísima cuenta de energía, no prendí el aire acondicionado que está de adorno postrado en la pared (fuera de estado el tipo, che). Prendí la tele y lo único que se podía ver era GH 2011 o un culebrón de canal 9, elegí el culebrón que es malíchimo "Amigacho Calo Albeto". Me aburrí. Me aburrí. Me aburrí. Y como esta noche salgo a un boliche de mierda y si no me pongo musculosa me cago de calor, puse a derretir la cera para depilarme, porque si en esta sociedad de mierda andas por la vida peluda sos un loco... Me cago en los cánones de la belleza latina, pos moderna y televisiva... por qué no nací en Europa!!!!!!!!!!!"

OPCIÓN 2:

JULIA dice: "Me levanté a las diez, me despertó un airecito divino que entraba por la ventana. Me hice la leche pero no tenía leche, así que me tomé un café negro... que placer, cuanto hacía que no disfrutaba de un buen café!! Entré a Internet, pero como mi compu es un poquito lenta, tardó en cargar la página y me puse a ordenar el tremendo lío que había en la mesa para que mi casa se viera más linda. Se terminó de cargar la página para la que estoy laburando desde mi hogar, escribiendo unas cosas buenísimas que me hacen cagar de la risa, por ejemplo: "Conquistar a tu suegra", "Aprender a besar" o "Dejar de tirarse pedos"... no es buenísimo??? Escribí un montón y se me secó un poco la cabeza, por lo que me puse a sacar cuentas de cuánto me toca cobrar el mes que viene. Resultó ser una suma bastante baja, porque no me pagan mucho, pero al menos estoy ocupada y me re divierto pensando en que hay gente que se toma lo que escribo en serio!!! Peor es nada, no? A todo esto se me hicieron las dos y media de la tarde, pero como no tenía mucho hambre, prendí la tele. Estaban dando GH 2011 y un culebrón en canal 9, elegí el culebrón porque me encanta cómo hablan los centroamericanos, "Calo Albeto". El sol entraba por la ventana y me calentó un poquito de más el ambiente, pero no prendí el aire porque la cuenta de la luz se me va a la mierda, así que abrí la ventana y el aire alivio la cosa. Me aburrí de la novela y como esta noche voy a un boliche buenísimo, en el que me bailo la vida (me encanta bailar), puse a derretir la cera para depilarme, porque si en esta sociedad de mierda andas por la vida peluda sos un loco... Me cago en los cánones de la belleza latina, pos moderna y televisiva... por qué no nací en Europa!!!!!!!!!!!"

(ALGUNAS COSAS NO VAN A CAMBIAR NUNCA).

sábado, 11 de diciembre de 2010

Calmesé, señora!!!

Como en todos los principios de mes me tocó ir al banco a pagar las expensas, solo que esta vuelta me encontré con un espécimen muy gracioso y la espera se tornó bastante amena. La protagonista en este caso, fue una señora que habrá tenido entre 75 y 80 años; y por la envergadura de la situación hubo un co-protagonista que se bancó el puesto estoico.

El escenario fue un banco muy importante, que por la ola de salideras modificó el espacio en el que se encuentran las cajas, separando las mismas de la sala de espera (o la "zona de cola"), con una especie de mampara gigantesca, para evitar que los "esperantes" vean las operaciones que se realizan del otro lado. En el lugar de espera se formaban dos colas: una para pago de servicios, depósitos chicos y esas cosas más simples; y la otra, para trámites bancarios más complejos o específicos. Nuestra protagonista estaba en el tercer puesto de esa otra cola y al poco tiempo de llegar, ya estaba muy impaciente: preguntaba a los de adelante si faltaría mucho, se asomaba a la zona vedada cada minuto y medio (detrás de la mampara), miraba hacia un lado y hacia otro, y bufaba de manera tal, que todos podíamos oírla claramente. De repente, comenzó una charla con el pibe (20 años aprox.) que estaba detrás de ella (algunas personas tienen la maldita manía de entablar conversaciones con desconocidos, en las que empiezan hablando banalidades y después terminan contando la historia de su vida, que dicho sea de paso... a quién le importa!!!!!).

SEÑORA: - Esta cola no se mueve... ¿qué pasa? Vos alcanzas a ver algo, nene??

El pibe negó con la cabeza y miró para otro lado, pero la indirecta resultó muy sutil para la vieja.

SEÑORA: - Yo vengo a hacer el trámite de la ayuda para hijos de inmigrantes, porque con la pensión no me alcanza para nada, ahora todo está tan caro, la ropa, los perfumes, uno ya no se puede comprar algo bueno porque cuesta un dineral, encima cada vez que vienen mis nietos me piden plata, yo sé que es para comprar las fotocopias de la escuela y por eso los ayudo, además son tan estudiosos y buenos, son tan buenos, hoy comen conmigo porque mi nuera está en la clínica con mi hijo que lo van a operar, por eso estoy tan apurada, que pasa con la cola que no se mueve, nene?? Andá a ver que pasa...

La cara del pibe era tremenda, la vieja hablaba sin parar en un tono cada vez más alto y encima ahora le daba órdenes, todos estábamos pendientes (sin querer queriendo) de lo que decía y el chabón no sabía que hacer para que la nona se callara la boca. En la cola paralela, ya algunos, nos reíamos en soledad con la cabeza gacha y sentíamos piedad por el pobre pibe, que obviamente no obedeció la orden.

SEÑORA: ...lo operan de cálculos en la vejiga... a mi hijo, viste que te dije que lo iban a operar, bueno de la vejiga lo operan, le van a "demoler" esos cálculos (a demoler!!!! Muuuuy buenaaaaaaa!!! jua jua!!!) y se los van a sacar, pero no lo van a abrir todo para operarlo, lo van a operar por arriba (?????), porque vos imaginate que si le bajan esos cálculos al PENE es dolorosísimo, o no?? Vos que tenés PENE te lo podés imaginar bien, no nene??...

Para ese entonces, el 90% de la cola paralela estaba tentadísima y nos mirábamos unos con otros porque no podíamos creer lo que estaba pasando. El pibe no sabía donde mierda esconderse, porque el calor que le estaba haciendo pasar la vieja era increíble. A todo ésto, le llegó el turno de ser atendida a la señora, pero como estaba tan enfrascada en la "conversación", la mina que estaba primera en la otra cola y mucho más atenta a la situación, la zamarreo de un brazo y le dijo: "señora, la están llamando a usted!!", " a mi???" dijo la vieja, "si, señora, a usted!!", "ay, pero que rápido se me pasó el tiempo... y todo gracias a vos hermoso que me has dado charla" le dijo al pibe apretándole los cachetes como si fuera un niño.

Yo creo que el pibe definitivamente quedó en estado de shok después de eso y me parece que antes de volver a hacer una cola, lo va a pensar mil quinientas veces... porque a veces hacer una cola, puede resultar sumamente traumático... "o no, nene???"





martes, 7 de diciembre de 2010

Uhhh... fin de año


Como sucede en todo fin de año, es inevitable que surjan espontáneamente los balances correspondientes a cada rubro: afectivo, laboral, económico, etc.
En mi caso el 2010 ha sido un año variadito, ha tenido de todo un poco y se ha caracterizado fundamentalmente por ser una año de cambios. Tal es así, que si tuviera que definirlo con una palabra diría "TRANSICIONES": cambié de provincia, de estado civil, de trabajo...
A continuación voy a poner por escrito, para darle oficialmente el carácter de perpetuos, los hechos que a mi criterio fueron importantes durante mi 2010:
Me mudé a Buenos Aires, memoricé el recorrido de la línea 92, fui a ver a Coldplay, me compré unas botas de cuero diviiiiinas, comencé a convivir con mi novio, me subí a la montaña rusa más heavy del Parque de la Costa (me cagué en las patas), me abrí un blog nuevo, me aprobaron el ante proyecto de la tesis, reemplacé mi antivirus, no me perdí ni un programa de Capusotto, leí el último de Harry Potter en 6 días, fui a dos casamientos, cambié mi color de pelo, hice un video para alguien que se quiso postular en GH 2011, vi a Tortonese por la calle, probé la comida china, la birra negra y me hice adicta a la palta con salsa de soja, cumplí años lejos de mi ciudad natal, falté al cumpleaños de mi mamá :(, volvía a ser una ama de casa desesperada (después de muchos años), ayudé a una viejita accidentada en la calle, hice los videos para el último show de mi novio, me reencontré con una amiga gracias a la lejanía, conocí el jardín botánico, escribí una canción, aprendí a jugar al PES 2011, dejé de pensar en la distancia, volví a estar conmigo, reviví una planta, sigo buscando trabajo y por suerte, ya no tengo que hacer 600 kilómetros para disfrutar del amor y hace mucho tiempo que no duermo sola, porque tengo en mi casa todo lo que necesito...

Si fue bueno??? Seeeeeeeeeee, fue bueno, agotador pero muy bueno... Los cambios tienen ese "no se que" que los hace irrestibles.