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viernes, 22 de junio de 2012

“Los domingos sirven para reventar como un sapo”



Los domingos sirven para reventar como un sapo y lo digo literalmente. 

No sé cómo reventarán los sapos (no tuve la dicha de ver a ninguno), pero me imagino que los estados a los que uno llega en determinados domingos, debe asemejarse bastante. La “reventada” puede ser producto de alguna causa particular, de la combinación de dos o más, o de la confluencia de todas. 

Para empezar a enumerar, voy a hablar de la más común: COMER COMO ANIMALES todo tipo de alimentos (nocivos en su mayoría) hasta quedar inmóviles, panza arriba y listos para esperar la muerte (que si viniera a buscarnos, necesitaría una grúa para remolcar semejante bola de kilos).
Acostumbrados a una alimentación precaria durante la semana (arroz, fideos, panchos y pizza), muy poco elaborada, repetitiva, escasa y a las apuradas, los domingos en familia son concebidos como una revancha. Las madres, tías o abuelas nos esperan con banquetes desproporcionados en cantidad y calidad, con una variedad de ensueño y decididas a emplear cualquier tipo de artilugio si venimos cortos de hambre (no aceptan un “no” ni por casualidad). Entre frases como: “Nena, proba ésto y ésto y esto”, “Comeeeeeeeeeeete el último pedacito” o “Te hice la comida que tanto te gusta”, vamos de una fuente a la otra como si se tratara de un torneo con postas en el que, obviamente, gana el que pasa por todas, aún cuando en las últimas ya le cuesta respirar. Solo está permitido tomar gaseosa, razón por la cual la hinchazón se hace cada vez más y más pronunciada. Ni mencionar los mates que vienen después, acompañados de alguna/s torta/s y las sobras del almuerzo que exterminamos a la noche en nuestras respectivas casas.

Otra causa del “reventón”, está directamente relacionada con la característica propia de los domingos: SON UN BAJÓN. No solamente se puede reventar físicamente, emocionalmente… ¡¡¡también!!! No sé cual será el origen de ésto, pero el séptimo día es tristísimo y si estamos en invierno, peor. Encima en la tele no hay nada bueno para ver, te da fiaca salir a visitar amigos, dormís siestas eternas (varias durante el día), te ponés a rememorar viejas épocas con canciones nostalgiosas (porque uno es masoka masoka), te pinta la angustia oral y seguís comiendo… se te hace laaaaaaaaaaargo el día y terminas reventándote la cabeza contra la pared porque no te queda otra, es el paso obligado. 

Otra causa, un clásico: EL DESCOQUE DEL SÁBADO POR LA NOCHE. Si saliste la noche anterior y el domingo te agarró en tu casa con resaca y solo, sin nadie que te haga un miserable tesito o te de apoyo logístico mientras te desarmás en el baño… eso si que es feo. Te dormís con el mundo patas para arriba y te despertás igual, tomás coraje (solo coraje, porque ni el agua pasa) y repasás en tu cabeza el recorrido que hay de la cama hasta el baño, dándote fuerzas y pensando que “Vos podés, vos podés”. Te sentás en la cama (ya es un gran paso), aguantás un rato ahí viendo que onda, bajás las piernas y el frío del piso apura los trámites, salís corriendo al baño y llegás jugadísimo. Puede que toda esa serie de acciones no te salga de una, pero es normal e intentás no desmoralizarte ante los intentos fallidos. Volvés a la cama arranstrándote, transpiración a full y frío, mucho frío (sudor helado, ay ay ay ay), te metés de nuevo entre las sábanas, pero sólo por unos instantes, porque vas a repetir el recorrido tantas veces como sea necesario y usualmente la cantidad no baja de las 6 o 7. Mientras tanto, despotricás contra el domingo, la cerveza, el fernet, la soledad, el Alikal que no funciona, el Biletan Encimático que te olvidaste de tomar la noche anterior, contra el frío, contra el calor, contra la soledad de nuevo y así te pasas un domingo del demonio, postrado en la cama y pensando como coño vas a hacer al día siguiente para ir a laburar.

Los domingos solo sirven para que uno reviente como sapo. Alguien tendría que haberle avisado al “fierita” que en el séptimo día uno no descansa, sino que se cansa más que cualquier otro día de la semana, porque se la pasa tejiendo melancolías en medio de una oralidad desaforada.
Ante sala de los lunes, post sábados de furia, el domingo sirve para que reventemos como sapos, habrá que cuidarse de no salpicar tanta m……………….

viernes, 17 de junio de 2011

Ponele buena onda al período menstrual....... ¡¿Me estás jodiendo?!

Tiempo atrás, hablando con una amiga de "esos" días que se presentan una vez al mes, me dijo lo siguiente:
- Aprovechálos para percibir aquello que no podés ver o sentir el resto de los días. Pero concentráte en las cosas buenas, no en las malas.

Explico: las apreciaciones que yo le planteaba en relación al período menstrual (para ser clara), de ahora en más llamado P. M. (no tiene nada que ver con el uso horario, Post Mediodía, sería más correcto relacionarlo con Post Mortem) eran, por ejemplo:

- Me afecta todo y veo todo negro.
- Estoy triste, llorona y/o malhumorada.
- Nada me viene bien (si me dijo, porque me dijo - si no me dijo, porque no me dijo). O sea, Síndrome Gata Flora.
- Lo que no me molesta el resto del mes, en esos días puede ser letal.
- Etc., etc., etc.

Entonces, ella me dijo lo que me dijo. Yo lo intenté... juro que lo intenté, pero no me salió. De esa conversación a esta parte, pasaron cuatro meses y todavía, nada. Tuve tiempo de poner en práctica su filosofía y no me dio resultado.

Cuestión que me estoy desesperando, porque no puedo ser tan bruta o tan ciega o tan boluda, como para no ver "eso" que ella dice que tengo que ver. El tema es que no me sale, no me sale. En este lapso no he podido sacarle partido al P. M., más bien, él me ha sacado partido a mí. Hasta he llegado a pensar que P. M. es una entidad con vida propia, que se alimenta de mi quilombo mental y emocional, que se divierte INsanamente, que me lo hace a propósito, que se me caga de risa en la cara y que mientras mi inestabilidad aumenta, él se siente mejor y me la pone doblada.
¿Por qué mierda P. M. viene con ese PLUS? ¿Alguien me lo puede explicar? ¿No basta con que estemos una vez al mes imposibilitadas de gar_ _ar como Dios manda, de hacer ejercicio sin pensar en un desborde o de tener que clavarnos (literalmente) un tampón para meternos a una pileta? ¿No alcanza la incomodidad física de esos días, no es tortura suficiente acaso? ¿Cuál es la necesidad de sumarle tooooooooooooda esa angustia? Te afecta física y psicológicamente.... NO HAY DERECHO!!!!!!!!!!!!! ¿Cómo hago para verle el lado bueno, me querés decir??? Me hincho tanto que parezco un sapo, no me prenden los pantalones (no confundan gordura con hinchazón), los pies son dos empanadas, tengo gases (ahí fui fina)... se me va la vida en glóbulos rojos!!!
Lo único que me pone contenta cuando veo esa puta "manchita" que avisa su llegada, es que al menos, no tengo la cocina llena de humo. Obviamente, esa alegría se evapora a los 15 segundos, cuando la "manchita" se transforma en: tener que salir cagando a comprar toallitas, bancarme el bodoque ese ahí abajo, los dolores propios y la consecuente pastillita analgésica, el tener que sentarme con cuidado y levantarme de la silla con el miedo inminente de encontrar una "manchita" (que no es el líquido azul de las propagandas) en el almohadoncito. ¡¡¡Por Dios!!!! ¿A quién se le ocurrió esto??? ¿Quién fue el hijo de puta? ¿O quién fue la hija de puta que le cagó la vida al hijo de puta que diseñó este sistema a modo de venganza?? ¿Por qué mierda tenemos que pagar TODAS la cagada que se mandó una sola mina??????????? ¡¡¡¡NO HAY DERECHO, en serio, NO HAY DERECHO!!!!!

No tenés ganas de salir, no tenés ganas de co_ er, no tenés ganas de levantarte, no tenés ganas de caminar. Que te sobrepongas es otra historia: "A mí no me va a ganar esta mierda". Y salís a bailar, y co-es, y caminás, hacés gimnasia, pero... lo disfrutás????? NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! ¿Cuál es el lado bueno? Por favor, que alguien me lo explique de nuevo. No le veo la gracia, no se la veo. Si por mí fuera, me la pasaría esa semana adentro de mi casa, sola, comiendo como una vaca y llorando hasta desangrarme. Y aclaro sola, porque los demás no tienen por qué bancarse mi condición de mujer histérica, pero como no vivo sola, se la morfan y entonces.......... soy una loca, insoportable, "no sabés lo que querés", "estás insufrible", puteo, no hablo... ni yo me aguanto.
Si pudiera, dejaría depositado mi cuerpo en algún lugar lejano y volvería a buscarlo al final del ciclo. Estaría bueno, no?? "Acá te lo dejo, avisame cuando esté listo, si?". Después, te lo ponés de nuevo y salís chocha, liviana, como si no hubiera sucedido nunca. Te tomás unas mini vacaciones en el éter, cumplís tu sueño de volar y no le jodés la existencia a nadie. Una verdadera utopía. Imaginate que no habría histeria en el mundo, los hombres estarían felices, las mujeres también, el transporte público andaría mejor, todos los choferes de buen humor, la gente te atendería bien en los supermercados, nadie te querría chocar con el auto, todos cordiales y en paz, no existirían las guerras!!!!! No me digás que no sería un mundo ideal.

La cuestión es que nadie lo entiende, salvo VOS, que estás del otro lado y buscando en Internet un remedio para la angustia menstrual, encontraste esto. Que suerte la tuya. Igual, seguro que te sentís mejor porque ahora sabés que no estás loca ni sos una anormal, como te dijeron tu novio y tu jefe. No estás sola en el mundo, sabélo. Gracias a Dios hay miles y miles de mujeres en esta galaxia que están sufriendo como vos. Unas retorciéndose del dolor, otras agarrándose a las piñas con el carnicero y otras, caminando por la peatonal con un buzo atado a la cintura para tapar el tremendo manchón alcahuete que se vislumbra en el pantalón. Por eso, amiga, hermana, compatriota, camarada, cada vez que te sientas un bicho raro y sangriento, pensá en todas esas boludas que están en la misma o que andan con una toallita en la cartera porque tarde o temprano van a estar en la misma, por una cuestión biológica y maliciosa. Y si eso no te alcanza, si no sana tu dolencia, pensá en las conchudas que cogieron sin forro con un tipo que conocieron en el boliche y están deseando por primera vez en la vida ver esa "manchita" en la bombacha que anuncia la llegada de eso que tanto odiaron alguna vez.